Nutrición deportiva
La mayoría de nosotros asocia la creatina monohidrato con el desarrollo de masa muscular, el aumento de fuerza y la explosividad. Sin embargo, últimamente también está recibiendo atención en el ámbito del funcionamiento cerebral. Cada vez más evidencias científicas muestran que este complemento puede tener una influencia importante en nuestras funciones cognitivas, la memoria y la recuperación tras una lesión en la cabeza.
¿Conoces esa sensación de intentar dar el máximo absoluto de ti mismo? Ya sea una serie pesada de sentadillas, un sprint máximo en pista o un salto explosivo, en ese momento tus músculos trabajan a pleno rendimiento. Estos esfuerzos cortos pero extremadamente exigentes requieren una enorme cantidad de energía en el menor tiempo posible. Y es precisamente ahí donde entra en juego la creatina.
Tras los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, la popularidad de la creatina se disparó: cuatro años después, en Atlanta, se estima que la utilizaba el 80 % de los deportistas. Hoy pertenece a un grupo reducido de complementos con evidencias científicas muy sólidas sobre su eficacia y seguridad.
La creatina es desde hace tiempo uno de los complementos alimenticios más investigados del mercado. Mientras que sus beneficios para desarrollar masa muscular, fuerza y explosividad en combinación con el entrenamiento de fuerza son conocidos y están bien demostrados, en los deportes de resistencia la situación es más compleja. ¿Cuáles son entonces los beneficios reales de la creatina para los deportistas de resistencia y en qué situaciones puede, por el contrario, ralentizarnos?
La L-glutamina es un aminoácido no esencial que está presente en el cuerpo humano en la mayor cantidad: constituye la proporción más abundante de aminoácidos libres tanto en el músculo esquelético como en el plasma sanguíneo. A este aminoácido, como complemento alimenticio, se le atribuyen a menudo propiedades anabólicas e inmunoestimulantes; pero ¿qué opina al respecto la ciencia deportiva moderna?
El triptófano (abreviado Trp) es uno de los 20 aminoácidos que se encuentran comúnmente en las proteínas y pertenece al grupo de los aminoácidos indispensables (esenciales), lo que significa que el cuerpo humano no es capaz de producirlo por sí mismo y debe obtenerlo de la dieta. En el organismo, el triptófano desempeña un papel importante no solo como componente estructural de los músculos, sino sobre todo como precursor clave de sustancias que influyen en nuestro cerebro y en la percepción de la fatiga.
La tirosina es un aminoácido no esencial que el cuerpo humano es capaz de sintetizar por sí mismo a partir del aminoácido esencial fenilalanina. En el ámbito de la nutrición deportiva se conoce como un complemento alimenticio que puede tener influencia en nuestra capacidad de reaccionar ante el estrés y mantener la alerta mental. Aunque existen evidencias científicas que respaldan esta afirmación, la suplementación con L-tirosina no está completamente exenta de riesgos.
La ornitina es un aminoácido no proteinogénico, lo que significa que normalmente no se utiliza para formar proteínas musculares, pero desempeña un papel clave en el metabolismo. En el cuerpo está estrechamente relacionada con la arginina y el ciclo de la urea, donde ayuda a eliminar el amoniaco tóxico. En el mundo de la nutrición deportiva se ha hecho popular sobre todo por las afirmaciones de que puede estimular de forma natural el sistema hormonal.