
¿Qué es una fractura por estrés?
Las fracturas por estrés son lesiones óseas de aparición crónica. No son fracturas clásicas, producidas por un traumatismo, sino que se desarrollan durante un periodo de tiempo más largo debido a una tensión excesiva.
¿Cuál es el mecanismo por el que se produce una fractura por estrés?
El hueso no es una estructura tan inmutable como podría parecer. Los huesos experimentan una remodelación igual que otros tejidos, y en el mismo momento parte del hueso se forma y parte del hueso desaparece. En una situación normal, estos procesos están más o menos en equilibrio y así nuestros huesos se mantienen sanos y fuertes.
Con la sobrecarga prolongada, la desaparición (resorción) de parte del hueso es mayor que su formación. Así, el hueso va perdiendo resistencia poco a poco y, sin un descanso adecuado, puede llegar a romperse. A esta gran fractura la preceden muchas microfracturas, que pueden detectarse, por ejemplo, en una resonancia magnética, incluso antes de que el hueso se rompa por completo (1).
¿Por qué tengo una fractura por estrés?
Una carga alta sobre el hueso no significa necesariamente que vayas a tener una fractura por estrés, aunque correr de forma regular más de 40 kilómetros a la semana es un factor de riesgo. El principal problema suele ser que el cuerpo no está preparado para esa carga alta mediante una carga progresiva. Un gran factor de riesgo es que una persona sin entrenamiento de repente camine o corra muchos más kilómetros de los habituales. Según los estudios, estás en riesgo si en una sola semana añades más de 32 kilómetros a tu carga habitual. También sabemos que las mujeres son más propensas a estas lesiones. Su aparición también puede acelerarse por una alimentación insuficiente1,2. Entre otros deportes de riesgo donde incluso los deportistas de élite sufren fracturas por estrés debido a una carga alta y prolongada se encuentran, por ejemplo, el fútbol, el hockey o la gimnasia.
¿Cómo se manifiesta la fractura?
Al principio, las fracturas pueden no doler en absoluto y entonces no es difícil seguir entrenando con ellas durante más tiempo. Más adelante se manifiestan durante los entrenamientos, normalmente al final o después del entrenamiento. Poco a poco el dolor empeora, empieza a aparecer ya al principio de los entrenamientos y el dolor aparece también durante el día normal1.
¿Cómo se trata una fractura por estrés y cuánto dura?
Ante la sospecha de esta lesión es totalmente fundamental acudir al médico, hacerse una radiografía de la fractura y dejar que el médico recomiende el tratamiento.
Las fracturas leves se tratan con reposo parcial, frío y, a veces, medicamentos antiinflamatorios y analgésicos. La actividad y la carga sobre el hueso deben ser moderadas (actividades diarias normales, no entrenamiento) y nunca deben doler. Una vez que la imagen del hueso mejora y el hueso lleva 2 semanas sin dolor, puedes volver al entrenamiento. Se empieza como máximo con la mitad del rendimiento y con suficiente descanso entre entrenamientos durante 2 semanas. Durante las siguientes 6 semanas irás recuperando poco a poco tu rendimiento hasta el nivel original. En las fracturas graves diagnosticadas tarde, este proceso dura más tiempo1.
¿Cómo prevenir las fracturas?
Por lógica, es fundamental no aumentar de repente la intensidad de los entrenamientos ni la distancia recorrida corriendo o caminando. El calzado adecuado desempeña un papel importante, así como su renovación; un calzado de correr habitual cumple su función amortiguadora durante unos 400-550 kilómetros de carrera. También es importante una alimentación suficiente para la resistencia ósea. Para la resistencia ósea también es fundamental una nutrición adecuada. Debes asegurarte de tener suficientes proteínas y calcio, fósforo y otros minerales. Las proteínas se obtienen de la carne y las legumbres, y los minerales se pueden obtener de alimentos como los productos lácteos, la col, el brócoli, los frutos secos y otros. Otra opción es suplementar los minerales, junto con vitamina D1.
¿Dónde se producen con más frecuencia las fracturas por estrés?
Las fracturas por estrés afectan mucho más a las extremidades inferiores que a las superiores. Las vemos en el hueso pélvico, en el cuello y el cuerpo del fémur, en los huesos metatarsianos y tarsianos, y con más frecuencia en la tibia o el peroné1,2,3.

Fuente: https://www.hss.edu/orthopedic-trauma-case39-leg-stress-fractures.asp
Fuentes:
1. Fredericson, Michael et al. “Stress fractures in athletes.” Topics in magnetic resonance imaging : TMRI vol. 17,5 (2006): 309-25. doi:10.1097/RMR.0b013e3180421c8c
2. Patel, Deepak S et al. “Stress fractures: diagnosis, treatment, and prevention.” American family physician vol. 83,1 (2011): 39-46.
3. Gallo RA, Plakke M, Silvis ML. Common leg injuries of long-distance runners: anatomical and biomechanical approach. Sports Health. 2012 Nov;4(6):485-95. doi: 10.1177/1941738112445871. PMID: 24179587; PMCID: PMC3497945.
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