Edulcorantes artificiales: seguridad y riesgos

26 de agosto de 2025Michal Jetelina0 comentarios
Edulcorante artificial líquido.

En 2023 la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó el edulcorante aspartamo en la lista de posibles cancerígenos (Grupo 2B), es decir, sustancias para las que existen pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos, pero no suficientes para confirmar una relación causal directa.
Este paso reabrió el debate sobre la seguridad de los edulcorantes artificiales, que se usan desde hace ya más de medio siglo. Aunque ayudan a reducir la ingesta de azúcar, las investigaciones muestran que sus efectos sobre la salud no son concluyentes.

Por qué algunas personas los eligen

Usamos los edulcorantes artificiales cuando queremos reducir el azúcar pero mantener el sabor dulce. Los encontramos en bebidas tipo light o zero, en chicles, en pudines proteicos y en jarabes.
Se trata de sustancias creadas químicamente con un dulzor muchas veces superior al de la sacarosa, y a menudo también con un valor calórico nulo.

Qué son y cómo funcionan

Los edulcorantes artificiales son sustitutos sintéticos del azúcar, que se unen a los mismos receptores del gusto de la lengua que los hidratos de carbono. Gracias a esto provocan una sensación de dulzor sin aportar una energía significativa.
Sin embargo, su dulzor muy elevado puede alterar la percepción de los sabores naturales: el cerebro se acostumbra a un dulzor intenso, y los alimentos normales pueden después resultar «poco dulces».

Edulcorantes artificiales: sacarinas.

Cómo se fabrican

Cada edulcorante tiene su propio proceso químico de fabricación. Veamos algunos ejemplos:

  • Aspartamo (E951): éster metílico de un dipéptido formado por ácido L-aspártico y L-fenilalanina. Al descomponerse también se genera una pequeña cantidad de metanol, aunque muy por debajo del umbral tóxico.

  • Sucralosa (E955): se obtiene clorando la sacarosa. La mayor parte de la sustancia no se absorbe y sale del cuerpo sin cambios.

  • Acesulfamo K (E950): se sintetiza mediante metilación del oxatiazina y neutralización con potasio. A menudo se combina con aspartamo para compensar el regusto amargo.

Los edulcorantes artificiales más usados

Edulcorante Dulzor respecto al azúcar Uso principal y notas
Aspartamo (E951) ~200× Bebidas, chicles, jarabes. No apto para personas con fenilcetonuria. OMS (2023): «posible cancerígeno», pruebas limitadas y sin demostrar causalidad.
Acesulfamo K (E950) ~200× Se combina con otros edulcorantes para equilibrar el sabor. Estable durante el horneado.
Sucralosa (E955) ~600× Estable incluso a altas temperaturas. Algunos estudios muestran un posible efecto sobre el microbioma intestinal y la respuesta a la insulina.
Sacarina (E954) 200–700× El edulcorante artificial más antiguo; puede tener un regusto amargo.
Ciclamato sódico (E952) ~40× Permitido en la UE, prohibido en EE. UU.; a menudo en mezclas con sacarina.

 

Dosificación de edulcorante artificial líquido en el café.

¿Son seguros?

Actualmente, las pruebas disponibles no son lo bastante sólidas como para demostrar que una cantidad habitual de aspartamo u otros edulcorantes permitidos tenga un efecto cancerígeno.

  • «La dosis hace el veneno»: una persona normal tendría que beber aproximadamente 17-18 latas de cola light al día para llegar al límite de la ingesta diaria admisible (IDA).

  • Los estudios observacionales no son causales: los estudios que han encontrado una relación (correlación) con el cáncer no demuestran una causa (causalidad); pueden estar influidos por otros factores (dieta, estilo de vida).

  • Tanto la EFSA como la FDA siguen confirmando que el aspartamo y otros edulcorantes son seguros dentro de la IDA permitida.

Riesgos del consumo prolongado

Según los conocimientos actuales, hay que tener en cuenta tres áreas principales:

  1. Microbioma intestinal: algunos edulcorantes pueden alterar la composición de la microbiota intestinal, lo que puede afectar a la tolerancia a la glucosa y al metabolismo.

  2. Adaptación del gusto: el contacto frecuente con un dulzor extremo reduce la sensibilidad a los alimentos naturalmente dulces.

  3. Compensación de calorías: las personas que beben bebidas «zero» pueden aumentar de forma inconsciente su ingesta de calorías de otras fuentes.

Por ahora no existen pruebas concluyentes de que el consumo habitual de edulcorantes artificiales provoque cáncer, obesidad o síndrome metabólico, pero tampoco de que su uso prolongado esté completamente libre de riesgos.

Alternativas naturales

Los glucósidos de esteviol (E960) son edulcorantes naturales obtenidos de la planta Stevia rebaudiana. Son aproximadamente 200 veces más dulces que el azúcar, no contienen calorías y son adecuados también para diabéticos.

Según el estudio de revisión de Ruiz-Ojeda et al. (2019), los glucósidos de esteviol no se absorben en el intestino delgado, sino ya en el intestino grueso, donde las bacterias intestinales los descomponen en esteviol. Este proceso puede afectar ligeramente a la composición del microbioma intestinal, sobre todo a las bacterias del género Bacteroides, que participan en su descomposición.
Sin embargo, estos cambios son muy pequeños y clínicamente poco relevantes, y el efecto de la estevia sobre la microbiota intestinal aún no se ha investigado lo suficiente.

Frente a algunos edulcorantes sintéticos, como la sacarina o la sucralosa, que pueden alterar el microbioma de forma más notable, la estevia parece una opción más suave. Aun así, conviene respetar la ingesta diaria admisible (IDA) de 4 mg/kg de peso corporal, establecida por la Comisión Europea.

Resumen y recomendaciones

Los edulcorantes artificiales pueden ser una herramienta útil si intentas reducir la ingesta de azúcar y mantener un peso corporal estable. Ayudan a reducir la ingesta energética, no afectan directamente al nivel de glucosa y pueden facilitar la transición de bebidas muy azucaradas hacia una dieta más equilibrada.

Por otro lado, no están exentos de límites. El consumo frecuente de productos muy dulces puede alterar la percepción natural del sabor, afectar al microbioma intestinal y provocar compensación de calorías, es decir, que la persona simplemente recupere en otro sitio la energía «ahorrada».

A largo plazo, por tanto, aunque los edulcorantes artificiales se consideren seguros con un uso habitual, no conviene depender de ellos como solución permanente.

Si te preocupa el aspartamo o los edulcorantes artificiales, puedes reducir su cantidad o sustituirlos por edulcorantes naturales sin energía.

 


Fuentes

  1. World Health Organization (2023): Aspartame hazard and risk assessment results.

  2. Mooradian A.D., Smith M., Tokuda M. (2017): The role of artificial and natural sweeteners in reducing the consumption of table sugar. Clinical Nutrition ESPEN, 21, 1–8.

  3. Kossiva L., et al. (2024): Chronic Use of Artificial Sweeteners: Pros and Cons. Frontiers in Nutrition, PMC11435027.

  4. Ruiz-Ojeda F. J., et al. (2019): Effects of Sweeteners on the Gut Microbiota: A Review of Experimental Studies and Clinical Trials. Advances in Nutrition, PMC6363527.

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